Así era la vida. No todo podía salir como uno quería y los remordimientos eran precisamente lo que hacía la vida inolvidable.
Pronto pasó un mes.
A medida que subía la temperatura, la nieve empezaba a derretirse. Aunque hacía frío, Irene estaba entusiasmada.
Su tutor la felicitó por sus progresos y le aseguró que, si mantenía su rendimiento durante el examen, seguramente ingresaría en la Universidad de Turlington.
Además, se acercaba su cumpleaños.
Los dieciocho años eran un punto de inflex