Cuando Avery vio la notificación de Netimail, entró en su bandeja de entrada confundida.
Le tomó por sorpresa cuando vio un nombre conocido. ¡Jed Hutchinson!
Vio el nombre de Jed. En un instante, se le llenaron los ojos de lágrimas. ¿Jed no estaba muerto? Si no, ¿por qué le había enviado un correo electrónico?
Las lágrimas le nublaron la vista. Los dedos le temblaban terriblemente, tanto que tuvo que pulsar un par de veces antes de seleccionar los correos electrónicos de Jed.
Tal vez estaba