"¡Oh, el que estés tan seguro me alivia!". Jed suspiró. "¡No viste lo feroz que era el hombre de negro! ¡Me destrozó las gafas!".
Cuando Elliot miró a Jed, los ojos rojos e hinchados de éste le recordaron que Avery seguía en peligro.
Apretó los puños y salió de la habitación. Jed trató de alcanzarlo. "¿Qué vas a hacer?".
Y Elliot respondió: "A fumar. ¿Vienes?".
"No, estoy bien...". Jed estuvo a punto de rechazar, pero para su disgusto, cambió de opinión: "¡Vamos!".
Un momento después, el gu