Capítulo veintiséis: Hipócritas.
El estar tan cerca de David me permitía ver detalles en él que antes no, como por ejemplo su piel mucho más pálida de lo normal y grandes ojeras bajo sus ojos que ya no parecían tener el mismo brillo que antes, era como si con el transcurrir de los días se estuviera apagando y tocando fondo, podía atribuirle su estado al estrés sobre el o por una vez en mi vida aceptar que si me quería y había estado sufriendo tanto como yo.
Pero no entendía por qué si había decidido mantener mi dignidad intact