Capítulo dieciséis: Sal conmigo.
Había decidido tomarme todo con calma y dejar de sufrir pensando en cosas que no podía cambiar por más que quisiera, pero era más fácil decirlo que hacerlo y el ver a David entrar a la habitación donde yo descansaba lo hacía todo un poco más complicado, no entendía porqué me había sentido mal de verlo en tv negar cualquier comunicación conmigo, sabía que era por el bien de todos pero aún así no podía ocultar mis sentimientos y mi reputación estaba por los suelos, era de esperarse que quisiera