Capítulo cincuenta y cinco: Cloroformo.
Aunque había descuidado mi tienda resulta parecía marchar bien gracias a qué Janice había estado supervisando durante todo ese tiempo y manteniendo el orden, me sentía mal porque ella se hubiera tomado la molestia de hacerlo pero habiendo organizado mis pensamientos y despedido a David por cuestiones laborales me encontraba sentada leyendo una revista de mi tienda mientras Gäel dormía plácidamente en su coche.
Me dolían los senos porque aún el bebé no tenía hambre y la leche estaba acumulándose