Angela
Después de salir del hospital, subimos al auto con rumbo desconocido y no porque yo no haya preguntado ¿A dónde nos dirigíamos? Pero mi acompañante no me dirigió la palabra estaba enojado sus manos en el volante estaban blancas de tanta fuerza que hacía. No lo entiendo, me conoce hace tan poco tiempo, pero me cela como si fuera mi esposo, estoy frustrada con este hombre y bueno algún defecto debía tener. Recosté la cabeza en el vidrio y me quedé dormida.
Cuando abrí mis ojos era de noche