Increíblemente todo marchaba bien, aunque sabía que Alex me tenía un tantito vigilada, el día de ayer se tuvo que ir para arreglar unos asuntos después de recibir una llamada de Fernando y no pude sentir el temor de que algo malo pudiera pasarle. Pero había prometido no involucrarme en sus negocios.
Luego me escabullí al apartamento de Ricardo, el mismo se encontraba jugando un partido de billar. Mi cara de idiota debe haber sido notable ya que él y otro jugador me quedaron mirando con burla. P