Mundo ficciónIniciar sesiónTino se extrañó al ver a alguien, pero al reconocer de quién se trataba, no pudo contener la emoción y estalló en llanto. La mujer paloma se puso de pie y se lanzó a los brazos de Tino. El teniente y el cabo vieron sorprendidos la escena. Al abrazar al anciano, la mujer le dio unas palmaditas en la espalda para reconfortarlo y le dijo:
—¡No llores, comandante, me destroza verte así! Sabes que siempre estaré a tu lado y







