Luna de miel

Agnes:

Decir que me había sentido flotar había sido poco, no había sido consciente de nada salvo mi esposo, me gustaba la forma en la que me llamaba ahora, señora Edevane-Gray, mi cara de idiota era tan grande, que estaba segura me quedaría la cara congelada.

Habíamos decidido pasar nuestra noche de bodas en el hotel, no es que fuese la primera vez, pero ahora era diferente, ahora

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