58. Una mentirita
Cássio
Me quedé sentado en la recepción durante demasiado tiempo.
El hospital tenía ese olor neutro y agresivo al mismo tiempo, mezcla de antiséptico, café viejo y ansiedad. Mi pierna se movía sin parar, el codo apoyado en la rodilla, los dedos entrelazados como si pudiera contener el caos solo manteniendo las manos ocupadas.
Fue entonces cuando vi a André saliendo del pasillo de la UCI.
Me levanté al instante.
«¿Y entonces?», pregunté, yendo hacia él. «¿Cómo está ella?»
Él ni siquiera disminuy