Nos alistamos para salir en silencio y nos despedimos en la entrada sin tener ganas de dejarnos ir, sentía como si se estuviera despidiendo para siempre y yo quería asegurarle que lo vería más tarde, que nada cambiaría, no pude hacerlo, tuve miedo de no poder cumplirlo; nos llevó varios minutos por fin decir adiós, caminamos en direcciones opuestas y volteaba cada dos segundos a mirarlo esperando que viniera a mi encuentro, él también volteaba a verme, pero no busco alcanzarme ambos seguimos nu