Punto de vista Becks
Seguí caminando sin encontrarme con ningún auto para pedir ayuda, estaba resignada a seguir así hasta llegar a la hacienda cuando escuché un motor, volteé para hacerle señas al conductor y reconocí la camioneta ¡Diosas es él! Se detuvo y bajo corriendo a encontrarme, corrí también - ¡Aldo! – exclamé emocionada y lo abracé sintiéndome a salvo al fin - ¿Estás bien? – se alejó un poco para mirarme, asentí sin responderle, sus ojos estaban llenos de preocupación inspeccionando mi cuerpo buscando alguna herida, cuando confirmó que estaba ilesa volvió a abrazarme -Beca me espanté, pensé que te había perdido – me apretó con desesperación contra él, hundió su rostro en mi cuello -Estoy bien – le aseguré y ahora fui yo la que se alejó un poco para mirarlo, tomé su rostro con mis manos -Mírame, estoy bien – insistí y me miró, grave error, me quedé enganchada en su mirada y sin darme cuenta cómo fue, ya lo estaba besando ¡Diosas, qué beso! No existía nada más excepto nosotro