Punto de vista Becks
Seguí caminando sin encontrarme con ningún auto para pedir ayuda, estaba resignada a seguir así hasta llegar a la hacienda cuando escuché un motor, volteé para hacerle señas al conductor y reconocí la camioneta ¡Diosas es él! Se detuvo y bajo corriendo a encontrarme, corrí también - ¡Aldo! – exclamé emocionada y lo abracé sintiéndome a salvo al fin - ¿Estás bien? – se alejó un poco para mirarme, asentí sin responderle, sus ojos estaban llenos de preocupación inspeccionando