- Llego la hora de ir a dormir…- le propuse temiendo que si me quedaba un minuto más con él iba a perderme en sus ojos, asintió, se levantó y me ayudó a levantarme, ambos insistíamos en estar bien, aunque nos tambaleábamos y chocábamos uno con el otro, nos reíamos y tratábamos de mantenernos en silencio para no despertar a nadie, torpemente logramos subir las escaleras y nos despedimos en la puerta de mi cuarto, me apresuré a entrar esquivando su mirada, él siguió su camino hasta entrar también