Torpemente titulada “Grandes ideas”, mi única clase de la tarde abarcaba la filosofía desde la era clásica hasta la actualidad. A pesar de su tema vago, se había convertido en mi favorita, pero cuando vi a Kieran sentado en un pupitre cerca de las altas ventanas del muro exterior, mi corazón tropezó consigo mismo. Fui hacia el fondo del aula, lo más lejos posible. Los ojos de Kieran me siguieron mientras tomaba asiento. Saqué la gruesa carpeta que contenía las lecturas de todo el año y busqué l