Gaiel estaba ya esperándome en su auto para llevarme a su bar, dónde iba a trabajar. Tomé mi chaqueta de cuero negro y salí corriendo. Había contratado una niñera solo por esa noche para que cuide los niños, en especial porque no sabía hasta que hora iba a estar en el bar de Gaeil, posiblemente regrese tarde en la noche.
Con cuidado de no enterrarme con mis plataformas me subí con cuidado al auto de mi cuñado. Cerré la puerta.
—Lista —anuncié, pero Gaeil me miró de arriba abajo.
—¿Qué estás