Miré a mi alrededor en aquel imponente lugar, aún era temprano y seguramente la acción llegaría más adelante en la mañana, Chopin seguía sonando y mientras yo estaba allí, bastante perdida en lo que tenía que hacer.
De repente el teléfono sonó haciéndome dar un respingo, yo respiré hondo y tomé el aparato para responder.
—Jefferson-Fink & Asociados, ¿en qué puedo ayudarle? —pregunté al atender.
—Con el señor Jefferson —dijo una voz autoritaria de hombre del otro lado.
—Lo siento, señor, el Doct