—¿Que intentó qué? —gruñó la voz de Kentin, su pecho vibró cuando dijo esas palabras.
—Intentó violarme —repetí en medio de sollozos, sentía las manos de Kentin vibrar por la fuerza que hacían sus manos cerradas en dos puños.
En ese momento empezó a sonar mi celular, yo lo busqué en la cartera y cuando lo saqué vi quien me llamaba: Era Jeff.
—Dame eso —ordenó Kentin mientras me tendía la mano con la palma hacia arriba. Le entregué el celular y él atendió la llamada—. Escúchame, pedazo de hijo d