Capítulo 36. Líder sin querer
Kevin parpadeó varias veces, Briana estaba entre sus brazos y más nada debería importarle, pero había muchos miedos en él.
—Briana —le dijo en voz suave—, sabes perfectamente que eres mi mujer por todos los derechos que pueden existir en la tierra.
«Mantente así Briana, confía en mí, toma tu cuerpo y mantenlo rogando» —le susurró Kila en su interior.
Briana tomó aire y cerró los ojos.
—Hueles bien Kevin —expresó ella sintiendo por primera vez el agradable aroma que antes era efimero.
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