Dennis Porter luchaba por abrir sus ojos celestes, mientras la señora María, su ama de llaves lo llamaba.
_ ¡Señorito Dennis, despierte... despierte por favor! _ le decía la pobre mujer moviéndolo de la cama _ ¡Tiene que levantarse ya!
El abrió un ojo y gruñó.
_ María ¿Qué te he dicho de interrumpir mi sueño? ¿Acaso no sabes que trabajo durante la noche? _ Le dijo golpeteando las sábanas de seda _ Espero que sea algo muy importante.
La señora frunció el ceño. Hacía aun par de meses que