Verónica miraba detenida y silenciosamente a Lautaro mientras tomaba el té. A pesar de que él la ignoraba, el interés de ella por él no cejaba, al contrario, sentía que amaba a ese hombre con más intensidad que nunca.
_ ¿No piensas hablarme Lautaro? _ le dijo ella sonriendo _ ¿Por qué me sigues ignorando? Han pasado tantos años de aquella vez... ¿Hasta cuándo me vas a castigar por eso?
El hombre la miró con furia y se incorporó enérgicamente del sillón.
_ ¡Eres una desvergonzada Verónica! _ l