En la mesa de centro había dos botellas de licor.
Una ya estaba vacía, y la otra apenas le quedaba la mitad.
La mesa estaba completamente desordenada.
Mientras tanto, en el sofá, Ivette y Daniela estaban abrazadas durmiendo juntas.
Sus pijamas apenas ocultaban algo; si no fuera por el sujetador, se vería absolutamente todo.
Especialmente la postura sensual de ambas, como una pareja que había hecho el amor toda la noche, se abrazaban exhaustas mientras dormían.
Esta escena tan sensual hacía que