Leonor observó a ambas partes.
Preguntó con seriedad: —Señor Palacios, ¿quieres seguir?
Simón sonrió graciosamente y dijo: —Por hoy es suficiente, he estado jugando todo el día y estoy cansado.
—En ese caso, detengámonos aquí por hoy. Enviaré todas sus fichas a su habitación primero. Con tantas fichas, tomará un tiempo liquidarlas, — dijo muy amable Leonor.
La liquidación de fichas, que incluía comisiones y tarifas, ciertamente requería ciertos cálculos.
Simón aceptó con la cabeza y se levantó.