El gigantesco simio rugió, una ola de sonido tan poderosa que casi derribó a todos.
Los rostros de todos palidecieron al instante, temblando de miedo.
Los Tres Grandes Sagrados no podían dominar al enemigo con un solo movimiento, ¿entonces, tenían alguna oportunidad de sobrevivir?
En ese momento, el gigantesco simio se abalanzó violentamente hacia ellos.
Sorprendidos, la gente ya no podía preocuparse por otras bestias feroces y huían despavoridos en todas direcciones.
Pero entonces, Fulvio se pu