Estos son varios leones gigantes, igual de enormes que el tigre, claramente verdaderos monstruos horripilantes.
Cuando estos leones se abalanzaron, sus cuerpos se envolvieron en grandes llamas de poder, revelando así, numerosos símbolos rúnicos, cada uno con una fuerza comparable al reino espiritual, muy aterradora.
La gente estaba muy nerviosa, pero Fulvio gritó enfurecido y conjuró un escudo espiritual.
El escudo, casi del mismo tamaño que él, mostraba runas que irradiaban una poderosa energía