—Sí ......, cómo se atrevía en realidad Carlos a negarle, sólo podía aceptar esto con incomparable dolor.
En este momento, el rostro de Roberto se volvió sombrío, diciendo: —Ahora mismo suspende tu cargo, llévate a tu sobrino contigo, ve a donde debes estar, acepta la investigación, yo personalmente supervisaré tu caso, que tengas suerte.
Al oír esto, Carlos casi se desmaya al instante.
Si Roberto supervisara el caso personalmente entonces no podía tener un buen resultado, pensando en todas las