La multitud gritaba emocionada, dejando a Simón completamente sin palabras.
¿Cuándo había adquirido otro título, el de General celestial? Primero fue el Dios del Trueno Palacios, y ahora esto. Realmente, esta gente no se detiene.
En realidad, él mismo no lo sabía, pero en el mundo marcial de la provincia de San Rafael, ya era considerado un ser casi divino, verdaderamente respetado y alabado por todos, casi llegando a ser mitificado.
Cuando Gino vio a Simón, frunció el ceño y lo examinó detenid