En ese momento, en el corazón de todos, Simón ya se había convertido en el líder supremo e insustituible del mundo de las artes marciales de la provincia de San Rafael.
Era tan poderoso e impresionante que nadie podía igualarlo.
Simón miró de reojo a Thiago y con un fuerte refunfuño dijo: —Al menos eres inteligente. Sígueme, necesitamos tener una charla muy seria.
—Sí, sí, seguiré todas las instrucciones del antiguo, respondió Thiago, inclinándose repetidamente.
La multitud se sintió aliviada; f