Los presentes se asustaron muchísimo, y algunos incluso gritaron bastante alarmados.
—No habrá peligro, ¿verdad?, preguntó Teodoro con prisa.
Simón sacudió suavemente la cabeza y dijo: —Es solo un señor de los zombis, de momento no hay peligro.
Al oír esto, Teodoro y los demás se tranquilizaron un poco, ya que la presencia del señor de los zombis era realmente aterradora y si fuera por ellos, definitivamente no podrían resistirlo.
El rugido de Santiago con su lanza golpeó con toda su fuerza al s