De pronto, al instante, un gigante de tierra de más de dos metros de altura surgió lentamente del suelo con el grito potente de Sean y corrió hacia Simón con grandes zancadas.
Ese gigante de tierra parecía tener una fuerza inmensa; sus puños del tamaño de un balón de básquetbol brillaban con un resplandor dorado de energía espiritual, dando la impresión de ser muy imparable.
Los espectadores quedaron asombrados ante la escena.
La serie de hechizos que Sean había lanzado era, sin duda, de una g