Recogio a Jaume y los dos salieron directamente, dirigiéndose hacia la autopista, la cual les tomaría unas seis o siete horas en llegar.
Simón conducía en silencio mientras Jaume fruncía el ceño en el asiento trasero.
Había estado en la ciudad durante más de diez días, y después de varias averiguaciones, finalmente tuvo la suerte de encontrar a Simón.
Aunque Simón parecía tener mucho dinero, probablemente no estaba a la altura de Ismail, considerando la inmensa fortuna de este último, quien era