Simón tuvo que bajarse del auto y miró a Loreto diciendo: —Amigo, no busques de verdad problemas.
—¿A quién demonios le estás llamando amigo? — Fidelio le espetó.
—Parece que este no entiende bien la situación.
—Está a punto de sufrir y aún no se da cuenta. Es realmente cómico.
—Atreverse a ofender al señor Loreto, ¿es que busca lo que no se le ha perdido?
—Aquí en Valencia del Mar, ¿te atreves a ser tan arrogante? Maldición, ¿nos tomas por imbéciles?
Esas personas ridiculizaron a Simón con desp