Después de un breve momento, se pudo ver en el rostro de Isidoro una expresión de éxtasis total mientras exclamaba: —Maestro, estas técnicas son verdaderamente maravillosas, algo así no se ha visto en muchísimos milenios. ¿De verdad estás dispuesto a permitirme practicarlas?
—No te hice venir aquí en vano, ¿verdad? — Simón sonrió. Aunque estas técnicas no se comparaban con la Verdadera Técnica del Dragón, para Isidoro eran un tesoro inigualable. Parece que las prácticas de la familia Zamora no s