Simón se sorprendió por un momento, luego estalló en carcajadas. Estaba pensando en cómo no afectar el alma de Isabel al separar la maldición. Pero resultaba que la maldición vino a buscar problemas por sí misma. ¿No era simplemente estúpida?
Mirando la niebla que se acercaba, dos llamas plateadas estallaron instantáneamente en los ojos de Simón. Las llamas formadas por su poder espiritual quemaron la niebla en un instante, sin dejar rastro alguno de su existencia.
Con la desaparición de la nieb