Ciro quedó sorprendido: ¡Es un rotundo no!
—No digas más tonterías. Si no acabo con ellos hoy, no merezco llamarme un Serrano. ¡Este tipo se atrevió a meterse conmigo, realmente no sabe qué tan grave es eso!
Baltasar miró ferozmente a Simón, listo para apretar el gatillo.
Los rostros de Isabel y los demás allí presentes cambiaron de inmediato. No era como los matones; su padre era una figura oficial aquí, el líder de una provincia.
Aunque a Simón no le preocupaba que tantas armas apuntaran haci