Isabel, enfadada, se fue a su suite presidencial y se tumbó en la cama, con todas sus emociones revoloteando por su mente.
En estos últimos años, fue cierto que tenía una mala suerte. Sus discos habían fracasado uno tras otro, su popularidad había definitivamente caído en picada, y sus honorarios por aparición se habían reducido cada vez más, incluso con tal mala suerte, dejándola inquieta y hasta algo deprimida.
¿Pero tenía algo que ver con ese collar?
Ella se quitó por precaución, el collar, u