¡Boom!
En el momento en que el tridente de trueno atravesó al Demonio Nocturno, una explosión resonó, y los restos del monstruo cayeron esparcidos por todas partes. Al instante, Simón apareció frente al Demonio Nocturno de la izquierda, con su imponente rayo de luz presionando contra el cuello de la criatura. El Demonio Nocturno sintió una tremenda sacudida en los ojos y, temblando, dijo:
—Señor... Si tiene algo que decir, hablemos, por favor, te lo suplico no me mate.
Simón, con una calma firme