Simón nunca tuvo la intención de abandonar la selva virgen. Ahora que Wilfrido le había dado una oportunidad, naturalmente no la dejaría escapar tan fácil. Wilfrido, fingiendo sorpresa, pronuncio:
—¿Aún en serio quieres seguir avanzando? ¿Acaso sabes lo peligrosa que es esta zona?
—Escucha, eres demasiado joven. No deberías arriesgarte sin motivo alguno. Dos kilómetros... con esa distancia ya puedes presumir ante los demás de haber llegado lejos.
—Lo siento, pero realmente quiero intentarlo una