Si Simón hubiera tenido fobia a los objetos gigantes, probablemente se habría desmayado en ese instante.
Tomó aire suficiente para calmarse. No quería crear más problemas, pues su objetivo era rescatar a Isolde y marcharse lo antes posible de allí. Dado que las tres enormes arañas ya habían cesado su ataque, decidió que era mejor no prolongar su estancia en el nivel y continuó avanzando hacia la entrada del cuarto sótano, siguiendo las indicaciones del mapa.
Sin embargo, para su desgracia, la en