—¡Eso no es seguro!
Una voz resonó de repente, haciendo que Pelayo alzara la vista. Un hombre envuelto en una túnica negra, con su figura completamente oculta bajo la capucha, emergió detrás de Simón.
Pelayo sintió la energía espiritual que emanaba de aquel hombre encapuchado, junto con un rastro de poder destructor.
—¿Quién eres? ¿Acaso tú eres…?
—Así es, señor Pelayo, en efecto, soy yo a quien te imaginas.
Baelor se quitó la capucha, miró directamente a Pelayo y esbozó una sonrisa fría: —Aunqu