En ese preciso momento, Isolde observó a Soren, quien mostraba una expresión de incomodidad y miedo en su rostro. Incapaz de contenerse, soltó una leve carcajada.
Soren la miró asombrada y preguntó: —¿Qué? ¿Te parecen graciosas mis palabras?
Isolde negó con la cabeza y respondió: —Lo siento mucho, no era mi intención burlarme de ti. De hecho, respeto lo que dices.
Baelor intervino diciendo: —Si fuera yo, pelearía sin dudarlo.
—Oh, no, — replicó Soren, sacudiendo la cabeza. —Ese eres tú, no yo. A