Al caer la tarde, el cuerpo de Simón ya había recuperado su estado normal. Abrió los ojos, y miró su mano derecha y la apretó con mucha fuerza, sintiendo cómo su fuerza volvía a él.
La Luz del Dios Dragón era realmente poderosa, y no era para menos, ya que se trataba de una técnica de los dragones. Para un ser humano, entrenar con una técnica así suponía un gran riesgo, ya que el cuerpo no siempre podía soportar su energía. Si Simón no hubiera fortalecido su cuerpo previamente y luego aver obten