Isolde preparó con agrado el desayuno y lo llevó al ático, donde invitó a Simón a compartir la comida con ella.
Ambos se sentaron junto a la ventana, disfrutando del delicioso desayuno mientras observaban el paisaje exterior.
Con una expresión de agradecimiento, Isolde dijo: —Señor Simón, de verdad quiero darle las gracias por todo lo que ha hecho esta vez.
—Gracias.
Isolde se levantó apresurada y, con un gesto respetuoso, se inclinó ante Simón.
Simón, comprendiendo lo que Isolde sentía en lo pr