—¡No me sorprende que seas un practicante de artes oscuras! —Simón exclamó con desprecio, su voz llena de una mezcla de desafío y desprecio: — No esperaba que este truco fuera tan siniestro, pero seas una serpiente o un dragón, hoy no importa quién venga, no podrás salvar ni tu cabeza.
Simón observó detenidamente cómo Pánfilo se lanzaba hacia él con su extraño y sangriento hechizo, y expresó su enorme desprecio con una sonrisa en el rostro.
¡Quinientos metros!
¡Trescientos metros!
¡Cien metros!