—Aprecio tu amplia generosidad. Si el dinero fuera solo de Mireya, la dejaría ir sin problema alguno.
—Pero si eres tú quien la está rescatando, el precio no es simplemente solo eso. Tendrías que pagar otros cien mil dólares. Si puedes darme esa cantidad que te pido, la dejaré ir ahora mismo.
—Claro, si no puedes pagar, tampoco es que no pueda dejarla ir. Solo necesitaría que Mireya satisfaga a todos los tipos que están abajo, y mientras tenga las fuerzas suficientes para poder salir por la puer