Gael, al ver el cadáver de Pompeyo, corrió apresurado a la celda de Fructuoso.
Si Fructuoso moría, las cosas se complicarían aún más.
Sabía muy bien que Fructuoso era un leal servidor de Benvolio, que conocía demasiados secretos sobre él. Si Fructuoso hablaba, Benvolio no tendría escapatoria alguna.
La muerte de Fructuoso y Ciriaco, junto con la resistencia de Benvolio a hablar, podría llevar la situación a un punto totalmente muerto, que les sería desfavorable.
Sin pruebas, de forma eventual