En ese momento, las fuerzas locales, y siguiendo las órdenes explícitas de Fidencio y bajo el liderazgo del vicegobernador, llegaron rápidamente para intentar controlar la ya difícil situación.
Simón se volteó y dijo: —Laureano, mejor quédate aquí y ayuda al presidente con los asuntos que sigan. Yo regresaré.
Dejar a Laureano a cargo aseguraba que no hubiera ninguna posibilidad de resistencia por parte de los presentes y prevenía cualquier tipo de intento de última resistencia por parte de la f