Simón miró de reojo a Balbina y dijo con firmeza: —Antes de conocerte, Daniela me llamó por celular y me pidió que, si podía, te ayudara. Dijo que solían ser compañeras de clase. En ese momento, decidí ayudarte. Cuando nos conocimos por primera vez, mi intención era conocerte y luego saludar a Fidencio, para presentarte.
Un estruendo resonó en la cabeza de Balbina, como si una bomba nuclear hubiera explotado, dejándola al instante en shock.
Simón era amigo de Daniela, y Daniela le había pedido c