Simón ayudó a Basilisa a mantenerse en pie y luego se dirigió directo hacia el guardia.
El guardia, riendo con desprecio, colocó una mano sobre su porra de seguridad, mientras otros guardias observaban meticulosamente a Simón con actitud muy amenazante.
Simón avanzó dos pasos y, con un giro repentino de brazo, le dio una bofetada al guardia.
El sonido muy seco del golpe retumbó por todo el salón.
El guardia giró en el aire realizando un giro de 360 grados, escupiendo algunos dientes ensangren