Todos los que observaban desde el muelle se quedaron atónitos, mirando la figura envuelta en llamas de energía espiritual. No podían distinguir con claridad el rostro dentro del fuego.
— ¿Es el señor Abundio? — alguien gritó con una enorme incertidumbre.
Las miradas de todos se concentraron en la resplandeciente energía espiritual, con expresiones de nerviosismo y gran emoción.
Simón permanecía erguido en medio de las llamas, con una enorme sonrisa aterradora en su rostro.
Desde la distancia, B